Fotografía y vino

Cata sobre los Vinos de Pueblo
Cata sobre los Vinos de Pueblo
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“Me gusta el vino que refleja el lugar del que procede”
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Por Javier Arizcuren

 

Fotografía: Carmen Bengoechea

El arte de la fotografía tiene el don de transformar un instante efímero en algo perdurable en el tiempo. Esta capacidad transformadora la encontramos también en una botella de vino.

Un viticultor trabaja durante un año en su viñedo, desde la poda hasta la recolección. A este trabajo de modelado de unas uvas con las que elaborar su vino, se unen la climatología, el suelo, la edad del viñedo, etc.. como agentes principales que intervienen en el proceso.

Por eso, al igual una fotografía, una botella de vino “congela” en su interior toda esa combinación de trabajo, clima… que permanece en su interior hasta que, años después y quizá a miles de kilómetros de distancia, alguien decida descorcharla haciendo de esta forma presente, en una copa, en un sorbo, todo lo anteriormente citado.

Dice Antonio Palacios que una botella de vino es como un billete de avión que es capaz de transportarte a un lugar y ponerte en contacto con sus gentes. A esto me refiero.

Fotografía y vino fueron los protagonistas de la increíble jornada de visita al viñedo y trabajo que, tuve la suerte de compartir hace unos días con el fotógrafo estadounidense Joel Salcido (www.joelsalcido.com).

Joel, colaborador del New York Time o el Whasington Post, pasa junto a su esposa Rosi largas temporadas en España, país que adora, realizando reportajes como éste que le trajo a los viñedos de la Sierra de Yerga y del que estoy ansioso por ver el resultado.

Fotografía: Carmen Bengoechea

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